ESCORRENTÍA

Gran parte de la superficie del suelo está expuesto a las condiciones climáticas, y por lo tanto a riesgo de degradación, especialmente por escorrentía y erosión. Pudiendo esta degradación afectar directamente a la rentabilidad de las explotaciones y al medio ambiente.

La pérdida de suelo por erosión se produce como consecuencia de la escorrentía. Cuando las gotas de lluvia o las de los sistemas de riego por aspersión impactan sobre el suelo desnudo, este se disgrega en pequeñas partículas, que son arrastradas por la lámina de escorrentía haciendo que se depositen en las zonas bajas de las laderas o acaben como material en suspensión en los arroyos y ríos.

La escorrentía puede llegar a tener un importante impacto en la rentabilidad de la explotación: se pierde la capa más fértil del suelo,se pierden parte de los herbicidas y fertilizantes aplicados produciendo un impacto directo en el control de las malas hierbas y en la nutrición de las plantas respectivamente.

Por otro lado, cuando se acumulan pequeños flujos de agua de escorrentía en uno solo, especialmente en las vaguadas de las explotaciones, se produce lo que se denomina concentración de escorrentía. Este flujo concentrado es fácilmente reconocible, y suele ir asociado a un alto grado de erosión del suelo, formando cárcavas.

La pérdida de suelo por escorrentía tiene, por tanto, consecuencias económicas con pérdidas que pueden llegar hasta  5-10 % de rendimiento de cultivos extensivos; y consecuencias ambientales con contaminaciones de cauces de agua.

Por lo tanto, conocer cómo se produce la escorrentía en nuestra parcela nos ayudará a controlarla.

Hay 3 aspectos esenciales que van a condicionar que una parcela sea más o menos sensible a la escorrentía:

  1. El tipo de suelo que tengas. Suelos más arenosos tienen una mayor capacidad de infiltración, por lo tanto, no tendrán tanto riesgo de escorrentía. En cambio, suelos arcillosos, más pesados, tienen una baja capacidad de infiltración del agua, y pronto se saturarán y aumentará el riesgo de escorrentía.
  2. La pendiente de la parcela. Esto es pura lógica, a más pendiente más escorrentía.
  3. Y la capa de labor. Una capa de suelo compactada puede impedir la infiltración de agua, provocar la saturación y facilitar la escorrentía.

Los dos primeros factores son propios de cada parcela, pero el conocerlos nos ayudará a establecer ciertas prácticas que pueden llegar a reducir la escorrentía y la erosión hasta un 75 %, y con ello a conservar la parte más fértil del suelo, mantener los fertilizantes de manera disponible para la planta y en el caso de herbicidas preservar su eficacia contra las hierbas que están compitiendo con el cultivo por agua y nutrientes.

En Syngenta, hemos desarrollado una aplicación para ayudarte a identificar el potencial de escorrentía de tu parcela de una manera muy fácil e intuitiva.Además podrás obtener un informe de buenas prácticas para reducir la escorrentía en tu parcela y por lo tanto mejorar la rentabilidad de la misma.

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